domingo, 5 de julio de 2015

Películas calentonas para ver este día Domingo.


Para los que prefieran quedarse este día Domingo en casa, les daremos una lista de las mejores películas calentonas recomendadas por mis amigas.

Porque a veces no hay panorama mejor que quedarse en cama, poner play a tu película e inspirarse y ponerse creativo con las escenas.

El último tango en París (1972)
Marlon Brando y Maria Schneider le dieron a la mantequilla el más insólito e imaginativo de los usos en este legendario título del italiano Bernardo Bertolucci. Paul, un hombre recién enviudado, mantiene encuentros furtivos con la joven Jeanne en un piso vacío de la capital parisina. En cada relación amorosa sube el tono, la temperatura y la obsesión de Paul por sodomizar el cuerpo y la mente de la muchacha.


El portero de noche (1973)
Una jovencísima Charlotte Rampling enseña sin pestañear todos sus encantos en este film de la italiana Liliana Cavani. En la Viena de 1957, la trama sigue los pasos de una mujer que reconoce en el portero de su hotel al oficial nazi que, durante su encierro en un campo de exterminio, la explotó y humilló como objeto sexual en una relación sadomasoquista. Lo mejor, el uso fetichista de la estética de los uniformes alemanes.

Emmanuelle (1974)
Aunque la primera adaptación de la novela homónima de Emmanuelle Arsan es un film italiano de 1969, le versión que batió récords de taquilla en todo el mundo fue la francesa dirigida por Just Jaeckin y protagonizada por la holandesa Sylvia Kristel. Los sectores más conservadores de Francia y media Europa se combustionaron ante sus escenas explícitas de sexo y masturbaciones, pero el público quería más y más y más. 


Saló o los 120 días de Sodoma (1975)
Pier Paolo Pasolini fue asesinado antes de ver estrenada la que sería su última película, una fábula envenenada sobre la italia fascista que denuncia el autoritarismo y la doble moral conservadora a través de un juego erótico organizado por cuatro individuos adictos al sexo. La mansión donde se desarrolla la acción alberga toda clase de encuentros en los que TODO (con mayúsculas) está permitido.

El imperio de los sentidos (1976)
A partir de un hecho real ocurrido en Japón en la década de 1930, el realizador japonés Nagisha Osima filmó una de las películas eróticas más explícitas (y censuradas) de la historia. La trama narra los encuentros sexuales entre el dueño de un hotel y una de sus empleadas, una ex prostituta obsesionada con el sexo y toda clase de formas de placer sexual. Nunca un coito llegó tan lejos ni fue tan "mortalmente" placentero.

Ese oscuro objeto del deseo (1977)
El genio de Luis Buñuel ahondó con malicia y deliciosa morbosidad en las pasiones frustradas de un hombre maduro (Fernando Rey) que mantiene una relación con una joven bailarina (Carole Bouquet). Aunque inocente en apariencia, la muchacha se burla del deseo de su amante y le conduce a ciegas por un laberinto de pasiones que oscila entre el sexo salvaje y el odio hacia... ese oscuro objeto del deseo.

Calígula (1979)
El italiano Tinto Brass reinventó el peplum en versión erótica gracias a filmes como este Calígula que ahonda en la dimensión erótica y sensual de la antigua Roma. Producida por la revista Penthouse, se centra en el ascenso y caída del emperador Calígula (Malcom McDowell), retratado como un sátiro libidinoso que disfruta montando orgías y bacanales con decenas de hombres y mujeres practicando enredos para todos los gustos.

Fuego en el cuerpo (1981)
Lawrence Kasdan, magistral en casi todos los géneros, embarcó a William Hurt y Kathleen Turner en un apasionado romance, con crimen de por medio, que empapa literalmente al espectador de sudor y ansia sexual. La maravillosa banda sonora de John Barry envuelve cada escena en una atmósfera perturbadora que sube la líbido y anticipa el inesperado desenlace. Nunca hay que fiarse de un ángel vengador.

Nueve semanas y media (1986)
Kim Bassinger saboreó la gloria (y muchas más cosas) con la que quizá sea la película-modelo del erotismo en el cine norteamericano. Elizabeth (Bassinger) y John (Mickey Rourke) mantienen una serie de encuentros sexuales que aumentan de tensión y carga sexual a medida que él se va obsesionando con el cuerpo de ella (lógicamente). La escena más recordad es, sin duda, el striptease a ritmo de Joe Cocker.


La insoportable levedad del ser (1987)
Antes de evocar los amoríos de Anaïs Nin, Philip Kaufman se fijó en la novela más exitosa de Milan Kundera, un relato emotivo y pasional que retrata las aventuras sexuales de un cirujano checo (Daniel Day-Lewis) alérgico al compromiso, la monogamia y el capitalismo. Lena Olin y la hermosa Juliette Binoche son los objetivos eróticos de un hombre tan activo sexualmente como vacío sentimentalmente por dentro.

Las edades de Lulú (1990)
Bigas Luna acredita una filmografía trufada de títulos calentitos y a mayor gloria de sus actrices fetiche. Antes de Jamón, jamón y Huevos de oro, el director catalán echó mano de esta conocida novela de Almudena Grandes para hilvanar un relato sobre el amanecer de la sexualidad en una joven de quince años (Francesca Neri) que sucumbe a los encantos de un hombre mayor que ella (Óscar Ladoire)

Henry & June (1990)
Philip Kaufman llevó a la pantalla las memorias y recuerdos de la escritoria Anaïs Nin acerca del pasional trío que ésta mantuvo con Henry Miller y su esposa cuando ambos vivían en París. Dúos, tríos y hasta cuartetos de todos los colores y sabores adornan una historia que recrea el París de los años treinta como una galería de espejos que refleja nuestras pasiones y deseos más íntimos.

Lunas de hiel (1992)
Un tanto ensombrecida por el éxito de Instinto básico, Lunas de hiel constituye una de las aproximaciones al erotismo más perversas y siniestras que se han filmado desde los parámetros del cine comercial. Polanski, siempre provocador y con un bisturí en la mano, convierte a Hugh Grant y a Peter Coyote en los títeres sexuales de una mantis religiosa con el cuerpo de Emmanuelle Seigner.


Instinto básico (1992)
Sharon Stone se convirtió a la vez en estrella y mito sexual de la mano de Paul Verhoeven con esta cinta que inauguró uno de los subgéneros más populares y taquilleros de los años 90: el thriller erótico. Un poli con las rasgos de Michael Douglas se encargaba de vigilar a Stone, en la piel de una escritora de novelas sospechosa de haber liquidado a su novio. La escena del cruce de piernas es un must en la historia del cine.

El amante (1992)
La novela homónima de Marguerite Duras cobra vida en las manos de Jean Jacques Annaud (director) y la pareja formada por Jane March y Tony Leung. En el Vietnam colonial de 1929, una muchacha francesa cae en los brazos de un rico comerciante chino con quien despierta al sexo y los juegos eróticos más fantasiosos que quepa imaginar. Compitió en cartelera con Instinto básico y Lunas de hiel.

Kamasutra, una historia de amor (1996)
No podía faltar en nuestro repaso una versión del libro erótico por antonomasia, el Kamasutra, en esta ocasión bajo la mirada de la realizadora india Mira Nair. La historia compone un cuarteto de amor, celos, pasión y desencuentros protagonizado por un príncipe y su esposa, una cortesana experta en las artes de la seducción y un escultor obsesionado con tallar la evocación perfecta del erotismo.


Una relación privada (1999)
Fredéric Fontayne contó con el español Sergi López y la gala Nathalie Baye para retratar la relación entre un hombre y una mujer maduros que se conocen a través de un anuncio por palabras. Sólo quieren sexo, pero cada encuentro abre una puerta a sentimientos que creían olvidados y sus planes terminan por derrumbarse. La escena final, magnífica, compendia todas las caras del amor en un juego de miradas inolvidable.

Y tu mamá también (2001)
Unos imberbes Diego Luna y Gael García Bernal, dirigidos por Alfonso Cuarón, descubren los misterios de la carne, la seducción y los celos bajo la batuta de Maribel Verdú, a quien pocas veces hemos visto más guapa, sensual y provocativa en una pantalla. Parábola sobre el despertar a la sexualidad y el fin de la inocencia que liga el sexo a los sentimientos, la ternura, la sinceridad y la vida como un viaje lleno de sorpresas.

Lucía y el sexo (2001)
El cine español luce un amplio y tórrido curriculum de fantasías eróticas en el que brilla con luz propia Paz Vega en su papel de Lucía, una joven camarera que vive un apasionado romance con un escritor atormentado por un pasado de muerte y pérdida, interpretado por Tristán Ulloa. Elena Anaya y Najwa Nimri completan un cuarteto en el que el sexo, pasional y descarnado, es catalizador de dramas y placeres.

Suavemente me mata (2002)
Chen Kaige, autor de filmes tan imprescindibles como Adiós a mi concubina o Together, se desmelenó en su primera incursión en Hollywood con una cinta erótica tan explícita como carente de guion y tensión dramática. El argumento es lo de menos, la excusa para ver a Joseph Fiennes y Heather Graham maquinando perversos juegos sexuales en los que el placer y el dolor se confunden en la misma trama obsesiva.


Ken Park (2002)
Larry Clark y Edward Lachman dirigieron a dúo esta crónica sobre las andanzas sexuales de un grupo de adolescentes residentes en una localidad de California. El despelote y la desinhibición mandan en una serie de encuentros eróticos entre los que destacan los montados por la liberal Peaches y su novio, y los protagonizados por Shawn, que se acuesta con su novia y la madre de ésta. 

Los soñadores (2003)
La ácida y lividinosa cámara de Bernardo Bertolucci convierte el París de 1968 en el escenario de un trío formado por dos hermanos franceses (Eva Green y Louis Garrel) y un estudiante americano (Michael Pitt) que se embarcan en un viaje de autodescubrimiento sexual y sentimental. Una mirada diferente a aquel mayo francés que abrió mentes, cuerpos y corazones a la sensibilidad contemporánea.

9 Songs (2004)
El polifacético Michael Winterbottom pone en imágenes la novela de Michel Houellebecq sobre dos almas errabundas en el Londres actual que viven su amor al ritmo de las canciones de los grupos a cuyos conciertos asisten de forma compulsiva. Mucho sexo, mucha melancolía y nueve canciones firmadas por grupos como BRM, Elbow, Primal Scream, Franz Ferdinand o los Dandy Warhols


Miente conmigo (2005)
Clement Virgo pone en imágenes la novela homónima de Tamara Berger sobre dos jóvenes (Leila y David) que disfrutan de una tórrida relación en la que no hay preguntas ni reproches, sólo sexo de alto octanaje en el que cada encuentro es una exhibición de deseos y filias compartidas. Si alguna vez os habéis preguntado si el sexo puede destruir tu vida, aquí tenéis la (gozosa) respuesta.


Shame (2011)
Injustamente olvidada por academias y premios, la hasta el momento última película del británico Steve McQueen convierte a un colosal Michael Fassbender en un adicto al sexo incapaz de llenar su vida con otra cosa que no sean relaciones salvajes de una sola noche. A mayor soledad y desamparo afectivo del personaje, más encuentros furtivos y más hambre de yacer con hombres y mujeres.


¿Cuáles son tus títulos favoritos, cuáles echas de menos y cuáles creen que no son para tanto? 
Como siempre, estas invitados a dejar nuevas opiniones y comentarios.

3 comentarios:

  1. Me encanta el cine y la verdad es que has hecho una compilación de las mejores películas del cine erótico. Buen trabajo! Ahora mismo no sabría añadir ninguna más a la lista... quizás Supervíxens.

    Personalmente me quedo con "El último tango en París", "Calígula", "Lucía y el sexo", "Los soñadores" y "Shame".

    Besos Carnales.

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  2. Desde luego ha sido un estudio maravilloso...me gusta mucho el cine...y la verdad es que conozco todas ellas...no sé si podría añadir alguna más (tal vez una de un torero que no recuerdo el título...;-))...
    De tu listado...me quedo con enmanuelle, lucia y el sexo y las edades de lulú...
    como plan de domingo y en buena compañia...tomo nota...
    un besote gordo!!

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