domingo, 6 de diciembre de 2015

Mi juguete... mi placer sin amor.

Mi juguete... mi placer sin amor.


Cuando tenía veinti tantos años salía con un tipo un poco mayor, un par de años, nada terrible ni llamativo. El joven tenía ciertas particularidades en la cama, no era malo, pero... no sé... raro...

Era de esos tipos que aún no te daban el beso y te agarraban una pechuga... pero no cualquier agarradita... juro que un par de veces le dije: “las weás están pegadas weón!!!y duelen!!!!” ¡Uf! cada vez que me hacía eso me daban una ganas de agarrarle un coco para que viera lo que se sentía.

La cosa es que una vez, entre trago y trago y al calor de la sinceridad, le confidencié que no me sentía muy... satisfecha... con el tema sensual. Me abrió unos ojos que casi me morí “trágame tierra, cagué con los polvos” era todo lo que pensaba en ese momento. Incómodo se paró, me mira y me dice... no te preocupes, hagamos algo para mejorar esto.
- MIJITO RICO!!!


¿Cuántos hombres están dispuestos a innovar para que la mujer sea feliz? él... ¡¡¡riiiico!!!

Estamos hablando de hace años, así es que la oferta no era como ahora, donde ¡¡¡¿quién no ha ido a un sex shop?!!!! Así es que llega con un aerosol que se supone mantenía la erección por más rato. Perdón...me acuerdo y me da una risa!... voy a hacerle sexo oral y se me durmió la boca jajaja era como si hubiera salido del dentista! no podía hacer nada... estaba mal... jajajaja... jajaja... no, no fue por el asunto cama (solamente) que terminamos, pero hasta allí quedó la experimentación. Lo único que me generó fue trauma para seguir experimentando.

Eso hasta el año pasado, donde comencé a encamarme con un tipo que en serio no tenía prejuicios para jugar. Hay que ser muy re seguro para que no te sientas amenazado por nada... eso me encantaba de él... lo lúdico que era cada encuentro.


Bueno! la cosa es que ahí me lancé al mundo de los sex shop, vitrineo, miro, busco, voy probando. Porque, ojo!!! no es cosa de llegar y comprar. Una tiene que saber si te gusta un ¿consolador o un vibrador? no es lo mismo, el vibrador es mucho más práctico porque no llego fácilmente al orgasmo sólo con la estocada. ¿De cuántos centímetros? porque la verdad es que muy grande me cuesta introducírmelo, la cuestión es sola sin la presión y el martilleo de un cuerpo masculino bajo, encima o al lado y una se incomoda más sola. ¿De qué material? ... cresta! no se pueden imaginar lo difícil que es decidir. Si ¿es con forma o más bien liso como un plátano? a mi me gusta más semejante a un pene pues tiene que ver con el roce.

Ahora, eso es sólo para un consolador o vibrador... hay tantas cosas entretenidas. Tengo una bonita colección de esposas de peluche (regaladas), plumas, anillos vibradores (hablo en plural porque tengo más de uno), gel y aceites afrodisíacos..etc.

El problema es que si una saca el juguete se transforma en una puta en la cama y no en el sentido que les gusta a los hombres. Supongo que se preguntan con cuántos te has acostado para descubrir la maravilla del juguete bien usado (sola o de a dos). Supongo que les baja la inseguridad: si has tenido varios amantes, ¿soy el mejor? Supongo que no saben compartir el placer de la mujer con otro (hombre o cosa).


Lo que sí no he hecho es estar con mi juguete (tiene nombre pero no les contaré cuál) y un hombre en la cama. No lo quiero compartir... no estoy hablando del hombre, sino de mi vibrador... al tipo lo puedo compartir... pero no en la misma cama en un trío... por ahora. Es mio, de nadie más, me sacia en mis momentos de soledad, en mi calentura de un relato, en la fogosidad de una escena de sexo, cuando mis dedos se vuelven un poco locos y comienzan a jugar sin que yo se los ordene.

Es mio, sólo mio... pero es porque me sirve, me consuela, me hurguetea... no me siento tan sola, puedo jugar más entre la penetración y el movimiento acompasado masajeando mi clítoris. Me uso, me busco, me encuentro... me conozco. Sé que si no es con clítoris no puedo orgasmear. Sé que necesito de determinados movimientos y por ello para terminar me encaramo en el pobre macho que quiera estar en mi cama.


Para pedir en la cama tengo que saber qué pedir, no sólo decir no me gusta... no entiendo a las mujeres que no se tocan, que no se exploran en busca de los lugares y movimientos que mejor te hagan llegar al tan esperado y exquisito orgasmo. No hablo de masturbarse para orgasmear, hablo de conocerse en la intimidad y los juguetes AYUDAN.

Me gustan porque incrementan mis sensaciones, puedo sentir el fuego, el hielo, la vibración en mi. Me gustan porque para calentarme más puedo parar el juguete y no así un hombre (anda a decirle que se espere un par de minutos porque quieres oír y sentir tu cuerpo caliente un momento). Me gustan porque... porque yo los manejo a mi antojo.


Pero no se confundan, no cambio un roce, un quejido, un soplo en la oreja, un mordisco, un nalgazo, una lengua, un diente, un dedo, el calor de la piel, el jaloneo del pelo, una uña en la espalda... no cambio nada por todo ello, porque sentir a otro cuerpo con el tuyo, apretándote, sintiéndote, acompasándote en tus movimientos y en tu necesidad, no tiene parangón posible... y un buen miembro erecto que acompañe todo eso es un placer y manjar de dioses.


2 comentarios:

  1. El misterio está... siempre... en saber conjugarlo todo...
    Un beso

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  2. es toy total mente de acuerdo con tigo preciosa de ve ser genial de gran ayuda a ud mujeres lindas mmm me imaginooooo RB :)

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