miércoles, 28 de septiembre de 2016

CUANTO DEBE SABER ÉL DE TU PASADO

Hace poco una amiga y yo fuimos al doctor para un chequeo de rutina, al ingresar al consulta medica y luego de tomar los datos de personales, el especialista nos preguntó ¿cuántas parejas sexuales han tenido?, al escuchar eso las dos nos miramos, sonreímos y no atinamos a decir palabra alguna, y es que la pregunta nos cayó como un balde de agua fría.


Si eso nos pasó cuando el médico hizo esa interrogante, te imaginas lo que podría suceder cuando nuestras parejas nos pregunten lo mismo, ¿tú podrías contarle toda la verdad?¿podrías decirle cuántos hombres has tenido en tu vida?.



Eso es algo que debemos pensar bien, sobretodo por la respuesta que vayamos a darle. Responder algo tan personal nos cuesta mucho hacerlo porque por más que amemos a nuestra pareja siempre resultará difícil contarle la verdad, aunque solo se trate de nuestra verdad.



Y esto no es porque hayas tenido una vida algo desordenada antes de que él llegue (o talvez sí), pero en la mayoría de casos resulta difícil hacerlo porque crees que él no podrá entender el hecho de que hubieron uno -o varios- hombres en tu vida antes de su llegada, tiene que ver netamente con el tema sexual.



El saber mucho sexualmente hablando (y llevándolo a la práctica) le diría a él de repente que conoces demasiado bien ‘ese’ aspecto, y lo que te da temor es no saber cómo podría reaccionar. Puede que lo tome a mal e inmediatamente te acuse -y cuestione- el haber tenido demasiada experiencia sexual en tu vida pasada, o puede suceder al revés: que te disfrute plena y completamente, eso sería lo ideal en este caso.



A los hombres, al igual que a las mujeres, nos gusta el sexo, pero la diferencia es que muchos de ellos no aceptaran jamás que a SU pareja le gusta el sexo, que nosotras lo disfrutamos y que nos gusta pedir qué hacer y cómo hacerlo, lo cual no significa que hayamos tenido un innumerable número de amantes, simplemente que nos gusta el sexo y queremos disfrutarlo con él, aunque justamente a él le cueste aceptarlo.



En la sociedad machista en que vivimos, muchos hombres creen que el que te explayes totalmente a la hora de tener sexo es un –absurdo- indicativo que tu pasado sexual ha sido bastante numeroso, lo cual no siempre es cierto, aunque eso lo primero que ellos piensen.



Muchos creen que SU mujer (porque jamás la llamarán ‘amante’, a pesar que lo sea) no puede hacer tal o cual cosa cuando de sexo se trata, que ella haga determinada pose es para otras pero no para ella, no para su mujer, y peor aún si ella le pide que él le haga determinada pose, caricia o algo parecido.



Eso no le está permitido a SU pareja, ella no debe querer pedir sexo, no, una ‘dama’ jamás lo pedirá, porque al escuchar el pedido inmediatamente preguntarán ¿dónde aprendiste eso?, jamás creerán que nosotras queremos eso porque nuestras amigas nos contaron, porque lo leímos y porque simplemente eso es lo que nos gustaría practicar con nuestro hombre, o sea con él.



Es cierto que siempre hay relaciones que marcan nuestra vida pero también hay otras que no tuvieron la mayor importancia y que se dieron en una ‘noche de copas, una noche loca’ (como lo llamarían mis amigas), en tiempos de juventud, cuando te juntabas con tu grupo y se iban en noche de chicas... las recuerdas y claro que disfrutas con tan solo traerlas de regreso a tu mente.



Pero al pensar en cómo responderle a tu pareja sobre tu pasado sexual, harás un recuento de cada chico que te invitó a salir, de cada chico al que le aceptaste una salida, de aquellos con los que saliste y la pasaste bien o con los que saliste y la pasaste mal.



Recordarás a esos chicos a los que le diste un beso, a los que le diste más de un beso (que son los mejores casi siempre), evocarás con quienes tuviste una relación seria, o con los que tuviste algo pasajero... uff, ves que tu lista es bastante amplia, aunque con muchos de ellos no hayas pasado de una tomadita de mano.





¿Cuánto debe saber él de mi pasado?, será bueno contarle desde mi primer enamorado en el colegio o talvez el que tuve en la universidad, y si tuve amores prohibidos ¿debe saberlo?, si fui infiel ¿debo contarle con quién y porqué?????



Nadie te podrá decir cuánto decirle, nadie porque con las justas tu sombra sabrá qué has hecho y con quién lo has hecho, y solo tú podrás responderte cuánto quieres que él sepa de tu pasado, aquel que solo tú y nadie mas que tú conoce.



Ahora, de hecho que también te preguntarás qué tanta verdad existe en lo que él te cuente sobre su pasado, de repente el tuvo muchas más parejas que tú o de repente menos, pero quien te dice que en cuestiones de cifras ambos igualan el marcador.



Entonces surge otra duda: ¿es realmente necesario escarbar sobre el pasado?, ya sea tuyo o el pasado de él, qué tanto pesará en la relación que tienen el enterarse de sus relaciones pasadas, qué tanto hará que las cosas cambien, que mejoren o que empeoren?, nadie puede prever lo que sucederá.



¿Cuánto quieres saber tú?, acaso quieres saber el número exacto de mujeres con las que él se ha acostado, con las que tuvo un affaire o con las que vivió un romance que –talvez- aún lo estremece cuando lo recuerda?, ¿acaso es necesario llegar a eso?



Si puedo responder yo diría que debemos contarle a nuestra pareja lo necesario, hablar sobre aquellas relaciones que tuvieron un significado especial para ti, sin necesidad de entrar en detalles.



Y claro que él, por una cuestión de equidad y confianza, también te narre su historia pasada, pero solo los episodios que también tuvieron un significado especial, total lo ‘demás’ pasó y en el pasado se quedó, tanto para ti como para él.



Solo piensa que si ahora estás con él es porque las relaciones que tuviste antes que llegara simplemente pasaron, algunas pudieron marcar tu vida, otras no, a algunos de tus amantes talvez los recuerdas por lo que viviste con ellos... pero ahora estás con él, y el pasado ya no te importa, hoy él es el tu presente, el hombre de tu vida, y eso debe saberlo así que díselo, grítaselo, que sepa que es TU HOMBRE!



Y antes de responder sobre tu vida antes de él, pregúntate a ti misma:
¿Quisieras que él sepa todo de tu pasado?



domingo, 18 de septiembre de 2016

Santo Pecado.

Santo pecado conocerte
santo pecado preguntarte

si viajas sola por la vida
si aceptas de inquilino entre tus brazos
a este pobre pecado abandonado, abandonado.


Santo pecado fue besarte
santo pecado hacerme adicto
al brillo que disparan tus ojos
a tus manos investigando todo
al ruido que haces cuando consigues el milagro, el milagro

Santo pecado es el deseo
santo pecado tus caderas
y el vértice cálido y siniestro
archivo de mis fantasías
tan cerca siempre del cielo
y del infierno, y del infierno.

He tratado de encontrar la analogía
para ponerle algún nombre
a este caos que has causado que me gusta
y me fastidia y me ha dado por llamarle solo.


Santo pecado, santo pecado

si me das una razón para estar vivo
porque después dar dos para estar muerto
y grito que es un santo pecado santo pecado
si construyes paraísos por un rato
porque después me avientas al infierno
y digo que es un santo pecado, santo pecado
santo pecado conocerte.

Hoy sumo sueños a mis dudas
hoy resto besos a mis ganas
hoy vivo al filo de la nostalgia
hoy tengo heridas como estrellas
hoy sueño mientras te extraño
con olvidarte, olvidarte.

Santo pecado, santo pecado

si me das una razón para estar vivo
porque después dar dos para estar muerto
y dice que es un santo pecado santo pecado
si construyes paraísos por un rato
porque después me avientas al infierno

Mentiras que te creo
verdades que te inventas
santo es el coraje
y pecado es el delirio
de quererte para mí.

Santo pecado, santo pecado

si me das una razón para estar vivo
porque después dar dos para estar muerto
y grito que es un santo pecado santo pecado
santo pecado conocerte.

Ricardo Arjona- Santo pecado.



jueves, 18 de agosto de 2016

Un club nocturno: Swinger



En la mente sólo un impulso. Yo quería vivir esa noche como si fuera el último de mi vida. Era algo que siempre ha querido probar, ya sabes... 
Usted confesó en numerosas ocasiones mis cosas normales de LUJURIA dijeron! Cosas calientes que ya no tienen el poder de hacer que me estremezco. Queríamos algo diferente, que rompió todas las reglas previamente establecidas. Algo intenso. Alucinante. Para estar muy presente en la mente durante las siguientes semanas! 
Gloriosa es esta nueva visión que tengo sexo!

Querer más, quiero más... superar cualquier límite, cualquier obstáculo, cualquier fantasía que siguen atrapados en cualquier pedazo de carne con hambre. Finalmente la realización de más de una fantasía! Mi voluntad era incontrolable. Me entusiasma mucho. Y poder compartirlo con ustedes, sin una pizca de vergüenza o tabú fue un sueño hecho realidad. Nos dirigimos al club. Estaba ansiosa, desesperada por entrar en ese espacio bien enmarcado, donde sólo la lujuria total debía entrada directa. Recuerdo que estaba totalmente fascinado con la decoración muy caliente, los colores, los olores... la amabilidad y la relajación de las personas. 

Quería verte loco, caliente, enorme, se centró en lo que más te guste. Quería sentir caliente, observado, se ve codiciado por otros y ambiciones compartidas. Era hermoso, me sentí dentro de ese cuerpo sensualmente custodiado por un mini vestido de encaje le volvía loco. Iluminado mi primer cigarrillo, le pregunté a mi primer trago y me entregué por completo a la esencia de lo que estaba sintiendo. No hay prisa o presión la noche estaba ganando otro sabor. La selección musical todos esos cuerpos invitado a unirse en la misma pista donde todos hablaban el mismo idioma. ¿Qué sensación indescriptible! estaba allí, justo en el centro de todo lo que queríamos más. Elogiaron cuando penetraste con los dedos cuando rosaste mí, a mi oído cuando susurraste arrastrando las palabras "Te pido que me acompañe"elogiaron cuando estaba finalmente Voyeur primero. Perdida en esa HABITACIÓN oscura llena de sombras entrelazadas. No gracias mixto, el ritmo vertiginoso de los empujes y sonrisas cómplices Yo me estaba convirtiendo en una verdadera bestia en plena rutina. Sentí su pene duro, pero con tanta fuerza que lo puso de inmediato a merced de mi boca. Y me chupaba y lamía, y me detuve, miré espacio que me envolvió. Esos cuerpos sudorosos, la mezcla de sabores, las miradas llamativas, la ropa que cayeron al suelo. Preguntado lo que estaba buscando, y justo en la mitad de esas parejas. Cayó sobre mí, besos prolongados, moldaste todo mi cuerpo con los dedos, el mismo, así como masajes mi clítoris... 

Recuerdo muy bien el momento en que se abrió mi piernas en una satisfacción urgencia loco y me penetraste en profundidad. Recordar que me dejara gemir, lo mucho que tiene, el placer que sentía en ese momento. Cautivamos la atención de todo el mundo alrededor de nosotros rápidamente. Voces que sedujeron mi oído... en la boca, los dedos apretando mis pezones... Hummmmm, como eran esos deliciosos espasmos de placer, lujuria roto por los gritos que resonaban de larga distancia, los cuerpos en llamas, carne mezclada... El retorno de vértigo, la repetición, caen al suelo, la complicidad, el amor que se ha fortalecido. (Extracto de un tiempo llamado único). Con las ganas de volver a repetirlo.

jueves, 7 de julio de 2016

Mastúrbate para mí.




Nunca pensé que diría esas palabras, pero ahí estaban, colgando de mis dedos como el asombro en tus ojos. 
Hazte una paja, y que sea sólo mía.
Éso no sé si llegué a decirlo, pero sonaba a realidad, caliente y dura. 
acechado, caliente y duro me dijiste que sí. Y yo cerré la puerta, la ventana y los ojos, salí y prometí volver a entrar cuando hubieses acabado.
Ahora soy yo quien se pajea para tí, sólo para tí mientras me vas contando como tu pene y tus manos me habían obedecido. 
Ay, si pudiera verme. 

miércoles, 6 de julio de 2016

Soy amante de los huevos



Soy amante de los huevos. Así como el QUICO, tal y como suena. 
Adoro a esas dos pelotas gordas que cuelgan por debajo del pene. Me fascinan. Da igual que el polvo sea de horas o una follada exprés, para ellos siempre tengo tiempo.

Sopesarlos, acariciarlos, oprimirlos entre mis manos, jugar a malabares con el escroto entre mis dedos, es algo apasionante y adictivo. Más que agradable es esa sensación cárnica y maleable que rellena mis manos, un pequeño instante de poder en el que si aprietas demasiado desgracias a tu amante, y si eres demasiado suave te quedas con más ganas. Me pasaría horas tocándolos, comprimiéndolos, exprimiéndolos. Hay quien es de dedos en el culo, o de lengua en el ombligo, lo mío es el juego testicular. 

Honestamente, creo que no se les da la importancia que merecen, y a mí saben muy bien como complacerme, así que los venero y premio con estrujamientos precisamente medidos. Es un buen trato, a mí me encanta, y a ellos ni le cuento. Sobre todo cuando relevo a mis manos y es la boca la que pide guerra. Porque no es cuestión sólo de tacto, si no también de gusto y digestión y si me gusta palparlos, chuparlos ya es el delirio.

Sentir entre los labios los pliegues escrotales, lamer la intersección que los separa con mimo y desenfreno, chupar el pequeño haciendo el vacío con los carrillos, atragantarte con el grande en un instante de locura caníbal. Son el manjar del sexo, hasta que nos ponemos a follar. 

Ya entrados en materia y entrada también el pene hace un buen rato, cuando el sudor entra en su punto de evaporación, los gritos traspasan los tabiques de placer, y una comienza a cagarse en la profesión más antigua del mundo y a suplir por todo el santoral... ahí, ahí llega el momento más sublime, gozoso y perfecto para un orgasmo arrasador, cuando los cuerpos pasan a ser perros, jodiendo a cuatro patas contra el mundo, con la cabeza más allá del techo y el pene taladrándote hasta el tuétano.Sí, ahí, en ese cabalgar inconsciente y eterno, donde la vagina pierde su fondo, y las caderas se vuelven hierro, llegan esas enormes y jugosas pelotas a rebotar a cien por hora, contra mi culo, contra mis labios, contra mi clítoris dándome un placer inigualable y derritiéndome en el previo del orgasmo. 

¿ Cómo no voy a adorarlos?

Y no, ésto no viene a cuento de nada, pero ahora ya sabe que además de una diabla, no hay otra como yo tocando los huevos.

viernes, 1 de julio de 2016

Insaciable



Infinitas son las formas, los caminos que recorremos en que nuestra carne se acopla.
Percibo el aroma del deseo como una caricia resbalando por mi piel, cierro los ojos un instante sintiendo el humo tóxico invadir mi cerebro, nublando mis instintos, luego observo tu mirada, te acercas, me rodeas de un aura invisible de la que no puedo escapar.
Juegas con tus dedos y mis ganas, juegas acelerando mi respiración, arrancándome jadeos, disfrutando de mi entrega, buscando mi placer.
Buscando mi alma, enredándote en mi pelo, en silencio, oliéndome, relajándome en ese espacio que construimos, que me absorbe, donde mi mundo se desvanece mientras me tientas con la lascivia de tu mirada, de tu sexo apuntándome, acercándose a mi boca, a mis labios que se humedecen y se abren para abarcarlo, succionarlo, duro y febril.

Me besas, tu boca me devora y tiemblo, un suspiro ahogado mientras mis manos te recorren, mientras nuestras lenguas copulan frenéticamente.
Me arrastras a la cama y siento todo tu peso en mi cuerpo, mientras intento atrapar un poco de aire y me buscas en cada rincón de mi piel, me debato, tus dedos resbalando en mi sexo, hundiéndose en su humedad, devastadoramente, me empujas por el abismo.

Y siento tus manos en mi culo, tocándolo, palpándolo, siento el calor de tu mano una y otra vez, susurro, gimo, arqueo mi espalda, levanto mi culo agradecida, sumisa, gozosa, lo abres y lo sometes a tus caprichos, te siento dentro de mi llenando cada rincón lentamente primero, hasta que sale la fiera que hay en mi, me desato, te cabalgo, me froto contra tu cuerpo, mis brazos te rodean, mis manos palpan, arañan tu dura musculatura excitándome todavía más y más, me pierdo en una espiral de placer que arranca incontenibles gritos, lágrimas que resbalan por mis mejillas se funden con una placida sonrisa.

Recupero el aliento y se que aun queda mucho juego para una noche en que me siento insaciable y provocadora.